viernes, 19 de junio de 2015

Lo esperamos, cautivados por la Alegría que él porta

El próximo 10-11-12 de julio, por segunda vez en su historia, Paraguay contará con la visita de un Papa.

Se ha generado una gran espera por este gesto de paternidad del Santo Padre, Papa Francisco. Quisiéramos llegar al encuentro con él con una disposición adecuada para que este acontecimiento sea un punto firme en el camino personal y, Dios quiera, en el de nuestro querido Paraguay.

Rezamos al Espíritu, de forma personal y comunitaria, para que nos disponga para este gran evento y que cada uno pueda encontrarse en las mejores condiciones para acoger con sencillez lo que él quiera comunicarnos.

En la experiencia cristiana de nuestro carisma hemos sido educados para reconocer en la figura de Pedro el fundamento de nuestra fe. «El rostro de aquel hombre [Jesús] es hoy la unidad de los creyentes, Cuerpo misterioso, llamado también “pueblo de Dios”, cuya guía y garantía es una persona viva, el Obispo de Roma» (don Luigi Giussani). Nos alegra poder expresar al sucesor del Apóstol toda nuestra devoción y gratitud por cómo sostiene nuestra fe, cada día, con su continuo testimonio y su magisterio tan pertinente a los desafíos del presente también para nuestro país.

Sin su figura, en la que se manifiesta de modo eminente la sucesión apostólica, nuestra fe estaría abocada a sucumbir entre tantas interpretaciones del hecho cristiano que nacen del hombre. ¡Qué sencillez hace falta para reconocer y aceptar que la vida de cada uno de nosotros depende del vínculo con un hombre, en el que Cristo testimonia su perenne verdad en el hoy de cada momento histórico! ¡Y qué desproporcionado parece que todo encuentre su consistencia en el nexo con la fragilidad de una persona singular, elegida para esta misión! Sin embargo, muchos tenemos en nuestra experiencia la confirmación de que la vida florece en la medida en que lo seguimos.

Así lo testimonia la imponente figura de San Roque González de Santacruz, primer santo paraguayo cuya vida, obra y muerte se encuentran en las mismas raíces originarias y en la matriz en la que se engendra una nueva identidad cultural: nuestro ser paraguayo; identidad que se reafirmará en la magnífica experiencia de las Reducciones Jesuíticas, espectáculo para propios y extraños de cómo siguiendo la objetividad del camino cristiano, la fe se vuelve cultura y es posible una política, una sociedad, una economía al servicio del hombre real.

Necesitamos urgente volver a las raíces de nuestro ser Paraguayo, estamos seguros que el Papa en su infinita paternidad nos introducirá en ese Acontecimiento que cambia la vida y construye relaciones sociales, económicas y políticas más humanas.

Este es precisamente el mayor recurso para nuestra adhesión incondicional al Papa, que no puede más que expresarse en la petición sincera y humilde de seguirle con sencillez, precisamente porque estamos convencidos de que, siguiéndole a él, seguimos a Cristo.

Así, esperamos al Papa Francisco con el deseo de aprender del él cómo ser cristianos en un mundo en tan rápida transformación. Y estamos seguros de que el Papa nos ofrecerá claves de juicio, indicaciones y sugerencias para nuestro camino humano y para hacer presente en cualquier periferia –es decir, en todos los ámbitos de la vida– la fascinación por Cristo, su atractivo único, a través de la materialidad de nuestra existencia. «Cristo me atrae por entero, ¡tal es su hermosura!» (Jacopone da Todi).

Como él siempre pide en cada encuentro, seguimos rezando cada día por el Papa, según sus intenciones.

Comunión y Liberación - Paraguay

viernes, 24 de octubre de 2014

Fallece Albacete, el sacerdote científico y amigo de los Papas que explicó el Evangelio a Fidel Castro

A mediados de los años setenta, un joven sacerdote puertorriqueño que trabajaba en la arquidiócesis de Washington recibió un encargo aparentemente secundario: «Estará aquí, en la ciudad, un obispo polaco, llévalo a pasear». «Pero, ¿qué tengo que hacer?», preguntó. «Lo que quieras, no tiene compromisos oficiales».

El joven sacerdote, un poco a regañadientes, se convirtió en el chofer del obispo polaco. En poco tiempo descubrieron muchísimos intereses en común, como la dramaturgia. Y así nació una gran amistad que habría continuado cuando, pocos años más tarde, el amigo polaco se convirtió en Juan Pablo II.

Mientras tanto, el joven sacerdote, Lorenzo Albacete, fue nombrado monseñor y, sobre todo, se convirtió en una de las figuras más autorizadas e insólitas del catolicismo estadounidense. En uno de sus viajes romanos fue recibido como un amigo de dos Papas: Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Monseñor Albacete falleció ayer por la noche en Nueva York, a los 73 años, dejando a la espalda una enorme antología de testimonios, discursos e intervenciones como editorialista de la “New York Times Magazine”, con varias apariciones en las redes televisivas estadounidenses y con un libro para explicar a Dios de forma poco usual (“God at the Ritz”).

La amistad con Wojtyla fue una de las tres amistades que habrían marcado su vida. Las otras dos fueron las que sostuvo con Séan Patrick O’Malley, actual cardenal de Boston, y con don Luigi Giussani, fundador de Comunión y Liberación, movimiento del cual Albacete habría siendo punto de referencia en los Estados Unidos.

La forma sencilla y clara con la que Albacete “explicaba” a Jesucristo atraía tanto a las personas normales (sobre todo a las que dudaban o a las agnósticas) como a los grandes personajes que conoció. En 1998, por ejemplo, se encontraba en La Habana en ocasión del histórico viaje de Juan Pablo II y, cuando el Papa se despidió de Cuba, Albacete se quedó hablando sobre lo que había sucedido directamente con Fidel Castro. Al líder máximo, que le hacía preguntas sobre la evangelización en el mundo, Albacete explicó las raíces del “sentido religioso” (ateniéndose al homónimo libro de don Giussani), la importancia de la figura humana de Jesucristo y el hecho de que había sido por ello que el Papa «repitió en Cuba que el compromiso y la defensa de lo humano es esencial para la evangelización». Castro quedó impresionado y preguntándose por qué los religiosos que había frecuentado cuando era joven nunca le habían presentado la cuestión en aquellos términos.

Albacete tenía una formación científica y descubrió la fe interrogándose sobre el misterio de la vida mientras trabajada en un laboratorio. En su libro “God at the Ritz” y en sus apariciones en el “Charlie Rose Show” y otros programas televisivos, se ve claramente que era justamente el enfoque científico sobre el “problema” de la fe lo que lo caracterizaba. No es casualidad que el gran ateo Christopher Hitchens hubiera elegido a Albacete en 2008 paraun duelo televisivo sobre la fe que fue visto por muchísimas personas y promovido por la fundación Templeton.

Una de las últimas iniciativas que llevan la huella de Albacete fue el nacimiento de una red de centros culturales católicos, Crossroads, cuyo comité científico presidía y que ahora siguen desarrollando su obra y su enfoque en diferentes ciudades de los Estados Unidos.
por MARCO BARDAZZI, TURÍN



La comunidad de Paraguay oficiará en su memoria el sábado 1 de noviembre la Santa Misa, en la sede​, Colón 1.429, a las 20 horas.

​Dale Señor el descanso Eterno.​


Mensaje de don Julián Carrón (Presidente de la Fraternidad de Comunión y Liberación) a la comunidad de USA

martes, 19 de agosto de 2014

Nuestra fe, despertada por su testimonio

Carta de Julián Carrón, presidente de la Fraternidad de Comunión y Liberación al Director del periódico Avvenire publicado el 12 de agosto de 2014, sobre la persecución que sufren los cristianos en Oriente.


La urgencia de mostrar nuestra cercanía a los cristianos perseguidos


Estimado director,

«Si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él» (1 Cor 12,26). ¿Cómo no sentir todo el dolor desgarrador de nuestros hermanos cristianos perseguidos? Es un clamor que crece cada vez más ante las tremendas injusticias que sufren los cristianos en muchos lugares del mundo, obligados a dejarlo todo y a huir de su tierra por un único motivo: el hecho de ser cristianos.

Parece increíble que en el siglo XXI pueda suceder todavía algo así. «Hay más mártires hoy que en los primeros siglos de la Iglesia. ¡Más mártires! Hermanos y hermanas nuestros. ¡Sufren! Llevan la fe hasta el martirio.» (18 mayo 2013). ¿Cómo podemos permanecer indiferentes ante estas palabras del papa Francisco? Es evidente que nos encontramos ante un nuevo desafío, como nos recuerda la Evangelii Gaudium: «A veces, estos [desafíos] se manifiestan en verdaderos ataques a la libertad religiosa o en nuevas situaciones de persecución a los cristianos, las cuales en algunos países han alcanzado niveles alarmantes de odio y violencia» (61).

Pero incluso en medio de estos sufrimientos llega hasta nosotros el testimonio de su fe, como ha dicho el arzobispo de Mosul en una reciente entrevista: «Ellos mismos empezaron a decirme que necesitaban arraigarse aún más en nuestra fe. Me dijeron que habían vuelto a vivir dentro de todas estas dificultades. Me lo decían con palabras y yo, por sus ojos, entendía que era verdad. Lo entendía por cómo me lo decían», porque «cuando llegué, era otra cosa. Eran otras personas. Pero al cabo de seis meses, de un año, su cambio era patente» (Huellas julio/agosto 2014). Espero que nosotros guardemos estos testimonios como un tesoro que despierte de nuevo nuestra fe, de tal manera que cada uno de nosotros pueda testimoniarla como ellos en las circunstancias en las que somos llamados a vivirla.

«Si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él. […] Ahora vosotros sois el cuerpo de Cristo y miembros suyos, cada uno en particular» (1 Cor 12,26-27). Precisamente por esta común pertenencia al cuerpo eclesial, quisiéramos llevar un poco el peso de la intolerancia, la incomprensión y la violencia que el mundo que rechaza a Cristo carga sobre las espaldas de nuestros hermanos.

¿Cómo no sentir la urgencia de mostrar nuestra cercanía a los cristianos perseguidos? Lo hacemos uniéndonos al clamor de todos aquellos que advierten esta herida como infligida a ellos mismos, para que estos hechos no queden silenciados. Y lo hacemos, sobre todo, participando con todas las comunidades de Comunión y Liberación de Italia en la oración que por ellos ha convocado la Conferencia Episcopal Italiana el 15 de agosto, unidos a toda la Iglesia italiana.

Gracias por su atención.

Julián Carrón.