viernes, 14 de septiembre de 2018

La propuesta de un atractivo que cambia

PRESENTACIÓN DEL LIBRO “LA BELLEZA DESARMADA”


- Diálogo de Julián Carrón con una periodista y un director de la orquesta de instrumentos reciclados.
- Experiencias de una nueva mirada frente al corazón del hombre, y la provocación para estar abiertos a la belleza que desarma todo tipo de cálculo.



Por Sergio Noe y Gustavo Olmedo

Los sonidos del arpa paraguaya fueron la avanzada de una noche de lunes cargada de experiencias humanas, preguntas y particulares desafíos. El salón del emblemático Hotel Guaraní, en el corazón del microcentro asunceno, estaba colmado de jóvenes y adultos, entre ellos, representantes del ámbito eclesial, político y universitario. La enorme y antigua araña, en el centro de la sala daba un toque distinguido al lanzamiento del libro La belleza desarmada de don Julián Carrón, quien en esta ocasión estaba acompañado en la mesa por la periodista Estela Ruíz Díaz, y del director de la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura, Favio Chávez.

“La belleza desarmada es una forma de hablar de una experiencia que nace de la fe y que puede ofrecer una contribución a la realidad actual”, afirma Carrón, con relación al título del libro, añadiendo la pregunta relativa a que “si los cristianos todavía creemos en la belleza desarmada de la fe”, es decir, en una propuesta tan atractiva para el hombre, que le lleva al cambio de actitud y de mirada, dejando de lado la violencia, la cerrazón y la creación de muros como posibles respuestas.
“Esta es una de las razones por las que me animé a publicar el libro. Pienso que esta es una de las grandes oportunidades y contribuciones que puede hacer el cristianismo si es tenida en cuenta su naturaleza”, apunta el autor de la publicación, que plantea cuestiones relativas a los inmigrantes, la crisis económica y educativa, los nuevos derechos civiles y el cambio de época.
“El título me salió dentro de un artículo en el que reflexionaba sobre el impacto que causó en mí el atentado terrorista de Le Bataclan de París, ocurrido años atrás.

Me di cuenta que muchos llegaban a Europa con otra cultura y religión, y me preguntaba por qué había vencido en ellos este afán de violencia y destrucción. No me bastaban sólo algunos rasgos con los que se describía el fenómeno, como si fueran solamente radicales o islámicos”, señala el presidente de Comunión y Liberación, apuntando que para esas personas, el radicalismo era una cuestión casi añadida “a algo más profundo que determinaba la vida, como el vacío, el desarraigo y muchas cosas...”

El atractivo que transforma


A modo de ejemplo de cómo la belleza genera una transformación, Carrón recuerda la experiencia de sus amigos de Milán, Italia, que organizan una actividad para ayudar a chicos con dificultades en el estudio, de manera gratuita. “Muchos de ellos (jóvenes) van allí con mucho más gusto que a la escuela por la mañana, van allí porque se sienten libres, mirados de otra forma y estimados. Me acuerdo de uno, un migrante, que llegó a este centro con una barra de hierro en la mochila, y que podía ser un potencial violento, o uno más de aquellos que atentaron en París. Sin embargo, este chico, en un clima y un ambiente en el que era estimado y ayudado verdaderamente, abandonó cualquier imagen e idea de violencia, y prácticamente estaba agradecido de la experiencia que estaba haciendo”, apunta don Julián, y agrega, que si estos gestos se multiplicaran, “sin ningún tipo de violencia, simplemente con la belleza desarmada de la fe, podrían ser una contribución que respondiera mejor a todos los desafíos, en vez de crear más muros o más violencia”.

Por su parte, Chávez, que dirige una orquesta en un barrio en medio del vertedero de la ciudad, resalta el valor de presentar la belleza como una alternativa de cambio y motivación. “Eso es algo interesante. A quienes nos toca trabajar en el ámbito de la belleza, como es la música, contribuye bastante este tipo de reflexión”, indica. La agrupación musical de niños y jóvenes utiliza instrumentos fabricados con desechos recogidos de la basura del vertedero, interpretando con ellos composiciones clásicas y contemporáneas, que terminan atrayendo a los jóvenes en situación de vulnerabilidad, alejándolos de los vicios y prácticas ilegales.
“En Cateura, a través de la música, con aquellos niños tratamos de ofrecer una reflexión. Y tratamos de hacerlo con los materiales que tenemos a mano, que es la misma basura. Simbólicamente, la basura es aquello que la sociedad ha descartado y que la sociedad dice que ya no sirve más. Esos materiales nos sirven a nosotros para plantear una educación musical. En nuestra escuela, que está en medio de la comunidad, es curioso ver que cuando tocamos Vivaldi, Beethoven y Mozart, el vecino de al lado está escuchando cachaca. Mientras nosotros, tratando de plantear esa reflexión, el entorno dice 'no reflexiones'”, indica el músico, y subraya: “En el libro, la belleza es planteada sin algo que se imponga, es la belleza que complementa a las personas y se complementa con conceptos referidos a que el otro es un bien”.

Los participantes de la mesa mencionaron sobre una nueva generación, hoy sumida en una suerte de “burbuja”, que no les permite enfrentar adecuadamente la realidad, en la que pueden existir cómplices que no ayuden a ello –los padres, las instituciones o la sociedad– y cómo el cristianismo puede ser una puerta y una posibilidad “infinita” para sus vidas.
Carrón recuerda, igualmente, que existe la necesidad de entender cuál es la naturaleza de la crisis educativa y antropológica que afecta a la sociedad actual. “Pensamos que esto se responde con nuevas reglas y siendo más rígidos, y sería muy fácil si fuera así. El problema es que la crisis tiene una profundidad infinitamente más grande, y no es solo la falta de valores o actitudes, es como un vaciamiento de la persona, una falta de energía para adherirse a algo”, remarca el autor.

El atajo del pecado y la esperanza


Hacia el final, la periodista consultó sobre el gran dolor de la pedofilia que vive la Iglesia Católica actualmente, a lo cual Carrón responde: “Si uno no encuentra algo que le satisfaga plenamente o si la persona que ha decidido dar su vida a Cristo en la vocación –sacerdotal o religiosa– a un cierto punto no secunda el atractivo por el cual da la vida y prevalece el vacío –ya que el corazón del hombre está hecho para la felicidad y la plenitud–, entonces piensa que lo puede encontrar haciendo cosas equivocadas. En el fondo, no pueden responder al deseo de felicidad”.
A reglón seguido, Carrón explica que el pecado “es el atajo a través del cual queremos encontrar la respuesta a un deseo de felicidad y que no puede y jamás podrá ser el adecuado a las exigencias del corazón. Por eso, nos contentamos con demasiado poco. Desgraciadamente, esto puede suceder en cualquier cristiano, y, también, desdichadamente, en los sacerdotes o la vida de la Iglesia”, y agrega: “En este caso, que es una cosa horrenda que a todos nos horroriza, la cuestión es qué tipo de experiencia hace un cristiano para salir de esto. Porque si no es una experiencia realmente positiva, de la plenitud que da Cristo, entonces será difícil que otra estrategia pueda verdaderamente devolver a la persona la posibilidad de una vida o a las personas que han sufrido las consecuencias”.
Carrón asegura que la esperanza que afirma, “como la esperanza cristiana”, tiene su fundamento en una presencia que observa en la realidad. “Esta presencia a veces pareciera que es muy etérea o abstracta, a tal punto que la frase de Jesús 'estoy con todos vosotros hasta el fin del mundo' pareciera que es igual a nada. Sin embargo, Él está cambiando la realidad en aquellos a través de los cuales entra esta novedad y sigue cambiando la vida. Y esta es la esperanza que en este momento dramático de la vida de la Iglesia puede ser una ocasión para profundizar de nuevo la naturaleza del cristianismo, sin la cual, no podríamos tener esta esperanza”, concluye don Julián.

Una noche cargada de preguntas, como las que lanzó Carrón: “¿Qué es lo que puede despertar el corazón adormecido?, y “Nosotros, cristianos, ¿creemos todavía en la capacidad que tiene la fe que hemos recibido de provocar un atractivo en aquellos con los que nos encontramos...?”, y también de desafíos, como el de verificar en la experiencia cotidiana la potencia de la belleza desarmada que nace de la fe y la estima llena de gratuidad hacia el otro, que siempre es un bien.


Vea el video completo de la Presentación >>>

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Visita de Julián Carrón

En su visita al Paraguay, don Julián Carrón participará de dos eventos públicos, una Asamblea con los miembros de CL y la presentación del Libro "La Belleza Desarmada" de su autoría.



jueves, 19 de abril de 2018

De frente a las Elecciones 2018

MANIFIESTO SOBRE EL BIEN COMÚN


A días de realizarse las elecciones nacionales, se nota un ambiente de poca efervescencia en comparación con elecciones anteriores. ¿Producto quizás de una falta de interés de la ciudadanía en lo relacionado a la política? Sin embargo, los dos principales candidatos a quedarse con la silla presidencial propugnan propuestas bien diferentes con el fin de captar votantes.

Por otra parte, como nunca antes se lanzan a la arena política innumerables personalidades -por cierto, conocidas todas en su ámbito- del mundo artístico, de la farándula, del activismo social, del periodismo, etc. buscando -quizás-, volver a suscitar aquel interés que se encuentra aparentemente ausente o dormido.

En los últimos años, la política parece retroceder frente a la agresión y la omnipresencia de otras formas de poder, como la financiera y la mediática. Es necesario relanzar los derechos de la buena política, su independencia, su capacidad específica de servir al bien público, de actuar de tal manera que disminuya las desigualdades, promueva el bienestar de las familias con medidas concretas, proporcionar un marco sólido de derechos y deberes –equilibrar unos y otros– y hacerlos eficaces para todos.

Frente a este escenario, ¿qué busca cada ciudadano en el acto político, aunque no milite directamente en un partido o en una organización social o política? Persigue el bien común. Y no podemos negar que esta es una exigencia desde el mismo momento en que nos asociamos a otros hombres para levantar una obra. Decía el Papa en su discurso en la Plaza del Pueblo de Cesena, el pasado 1 de octubre: “esta armonización de deseos propios con los de la comunidad hace el bien común”. Pero, para alcanzar esta conciencia cada uno debe poner en juego su persona y no contentarse con “mirar desde el balcón”. Tampoco podemos pensar que esta tarea puede ser delegada.

Pedimos que se haga claro a los que nos gobernarán que el ejercicio de la autoridad tiene su culmen en el servicio a la comunidad. Al mismo tiempo, este servicio al bien común es responsabilidad de todos y nos toca a cada de uno de nosotros -sin excepción- vencer la tentación de la indiferencia, abriendo bien los ojos y el corazón para aprender a ver en el otro a una persona con dignidad y abriendo bien las manos para acercarse a ella con respeto y generosidad, venciendo nuestro egoísmo y nuestro miedo al compromiso; listos para reconocer que cada idea, por buena que sea, necesita ser verificada y remodelada confrontándola con la realidad.

Comunión y Liberación Paraguay

Abril 2018

jueves, 1 de marzo de 2018

Retiro de Cuaresma 2018







Para el Retiro debemos llevar:

- Libro Rojo de las Horas.
- Libro Verde de Cantos.
- Librito de los Ejercicios de la Fraternidad 2017 "Mi corazón se alegra porque Tú, oh Cristo, vives"​
- "La Navidad de Jesús, justamente para todos, sin excluir a nadie" (artículo de Julián Carrón por Navidad, publicado en la Editorial de la Revista Huellas Nro. 1/2018).
- Cuaderno y bolígrafo para apuntes.

Algunas indicaciones de orden y cuidado del gesto:

- El inicio será puntual.
- No está permitido ingresar al salón con alimentos, bebidas, botellas, termos.
- Es un gesto abierto para invitar a nuestros amigos y compañeros a descubrir "qué es lo verdaderamente esencial para nuestra vida".

¡Los esperamos!

viernes, 9 de febrero de 2018

Carta de Julián Carrón




Milán, 7 de febrero de 2018
Queridos amigos,
Como sabéis, el viernes 2 de febrero he tenido la alegría de ser recibido en audiencia privada por el papa Francisco. Mi deseo era compartir con él, como guía del pueblo cristiano, los pasos que hemos dado después de nuestro gran encuentro del 7 de marzo de 2015 en la Plaza de San Pedro.
1. Ante todo, le he contado el camino que estamos realizando para hacer cada vez más nuestro el carisma recibido de don Giussani. Todos recordaréis cómo nos reclamó el Papa a «mantener vivo el fuego» del carisma, a través de una personalización más profunda del mismo.
2. Además, le he agradecido nuevamente la carta sobre la pobreza al término del Jubileo de la Misericordia, que ha determinado el contenido de los últimos Ejercicios de la Fraternidad. En este sentido, he hecho referencia a algunas de las muchas iniciativas de respuesta a las necesidades de las personas –familias pobres, ancianos, inmigrantes, discapacitados, etc.–, que nacen en nuestro pueblo como fruto de la educación en la gratuidad que aprendemos a través del gesto de la caritativa.
3. En el marco de la preparación para el próximo Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes, he descrito sintéticamente al Papa nuestro compromiso apasionado por su educación, un empeño que nace del deseo de responder a su necesidad de encontrar un camino para alcanzar la plenitud a la que aspiran, a veces de forma confusa, a veces secundando imágenes o persiguiendo intentos incapaces de satisfacer al corazón. He podido constatar cuánto desea el papa Francisco escuchar a todos los jóvenes, creyentes y no creyentes, indiferentes o en búsqueda; por eso –me ha dicho– ha decidido convocar en Roma a jóvenes de todo el mundo para un encuentro antes del Domingo de Ramos, para darse cuenta personalmente de todas sus preguntas, sus intereses, sus objeciones y sus preocupaciones. Os podéis imaginar mi alegría al poder compartir con él el camino que estamos recorriendo con los jóvenes, en el intento de ayudarles a reconquistar un afecto auténtico por sí mismos y a descubrir que Cristo está presente ahora: a través del encuentro con el fenómeno de una humanidad distinta que suscita estupor y adhesión, como nos dijo el Papa el 7 de marzo. ¡Qué responsabilidad he percibido ante esta tarea histórica que tenemos!
4. Por último, he hecho referencia a los muchos encuentros y conversaciones con personalidades pertenecientes a tradiciones culturales y religiosas distintas de la nuestra (del mundo laico, judíos, ortodoxos, protestantes, musulmanes, no creyentes, etc.), que han tenido lugar en estos últimos años en Italia y en el mundo, con el intento de secundar su invitación a estar «centrados en Cristo» para vivir como «Iglesia en salida».
Al preguntarle yo al final si tenía algo que decirme, porque no deseamos otra cosa que seguirle, el Papa me ha respondido: «Sólo quiero daros las gracias por todo lo que hacéis», exhortándome a seguir adelante. Es una invitación que he sentido como dirigida a mí y a cada uno de vosotros, para poder realizar las palabras de don Giussani: «Viviendo dentro de la comunidad eclesial [...] se llega a alcanzar esa certeza y claridad acerca de la verdad que el hombre necesita para afrontar la vida» (Por qué la Iglesia, Encuentro, Madrid 2014, pp. 239-240).
Al despedirse de mí, en la puerta a la biblioteca privada, me ha pedido que sigamos rezando por él. ¡Cómo no sentirnos apremiados ante una petición como esta! ¡Pidamos al Espíritu de Cristo resucitado que le ayude a llevar el peso de toda la Iglesia! Acojamos con toda la conciencia y el afecto de los que seamos capaces la invitación a pedirle al Señor que nunca le falte su gracia ante la tarea que le ha sido asignada de ser su testigo delante de todos los pueblos, como nos muestra cada día. A propósito de esto, aprovecho la ocasión para recomendar que acojáis la propuesta que el papa Francisco ha dirigido a todos al término del Ángelus del domingo pasado: «Frente al trágico prolongarse de situaciones de conflicto en distintas partes del mundo, invito a todos los fieles a una Jornada de oración y ayuno por la paz el próximo 23 de febrero, viernes de la Primera semana de Cuaresma. La ofreceremos en especial por las poblaciones de la República Democrática del Congo y de Sudán del Sur. Como en otras ocasiones parecidas, invito también a los hermanos y hermanas no católicos y no cristianos a que se unan a esta iniciativa en las formas que consideren más oportunas, pero todos juntos» (4 febrero 2018).
Con un afecto agradecido por cada uno de vosotros y cada vez más asombrado por el camino que estamos haciendo juntos,


Vuestro, don Julián Carrón