jueves, 29 de junio de 2023

“Soñamos sistemas tan perfectos que nadie necesitará ser bueno”

Juicio en relación con la reciente muerte de una Directora de Colegio. 


“Soñamos sistemas tan perfectos que nadie necesitará ser bueno” 

A todos nos ha conmocionado el asesinato de la Profesora Sofía Rodríguez, directora del Colegio Nacional San Gervasio de Colonia Independencia, por mano de un alumno.  

Frente a la gravedad del hecho, el mal y la violencia, es inevitable que nuestra humanidad reaccione. Pero las reacciones pueden ser muy diversas. Surgen muchos análisis que buscan las causas y una explicación razonable de que nuestra frágil libertad sea capaz también del mal.  

Al mismo tiempo, surge el deseo bueno de que esto no vuelva a acontecer, de prevenir el mal. ¿Cómo será posible prevenir?  

Las primeras respuestas que se nos ofrecen, además de un incremento de psicólogos del Ministerio de Educación y Cultura, son un mayor control con los detectores de metales al ingreso de los colegios y con mochilas transparentes. Se vuelve así estable la falta de confianza en el otro que es visto como un potencial delincuente y por ende tenemos que impedirle serlo. Esto es en el fondo, lo que decía el poeta británico-estadounidense del siglo pasado T. S. Eliot: “Soñamos sistemas tan perfectos que nadie necesitará ser bueno”.  

Estas soluciones, no van al fondo de la cuestión. No existe sistema tan perfecto que impida a la libertad imperfecta de las personas (jóvenes o adultos que sean) de poder cometer el mal. Por otro lado, nuestra libertad, en palabra del don Quijote, “es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos”. Gracias a ella, podemos en cada circunstancia y también después de cualquier error, volver a escoger lo bueno y constructivo.  

El verdadero desafío es entonces educar la libertad de los jóvenes para adherirse al atractivo del bien y rechazar el mal. ¡Este es el rol principal de la familia! Y también de la escuela/colegio, llamado a colaborar con la familia en la educación de sus hijos. Pero los adultos también, padres y profesores, necesitan a su vez ámbitos de educación que reaviven el ímpetu hacia la verdad y el bien para poder educar a los jóvenes a ellos confiados.  

Es el ideal cristiano. Desde nuestra experiencia entendemos que hace falta un lugar humano, una compañía, en donde adultos y educadores puedan encontrar y seguir una verdadera propuesta de educación en la fe cristiana y así podamos juntos ir descubriendo el sentido de la vida. Esto es lo que proponemos a cualquiera para vivir la aventura de la vida.  


COMUNIÓN Y LIBERACIÓN – PARAGUAY – 2023 

martes, 27 de junio de 2023

DE MISIÓN CON PEDRO

El 22 de junio se celebró un encuentro con los moderadores de asociaciones y movimientos convocado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. La intervención de Davide Prosperi

sábado, 24 de junio de 2023

El mensaje de Davide Prosperi en ocasión de las ordenaciones sacerdotales y diaconales de la fraternidad san Carlos del 24 de junio de 2023


 A don Daniele Bonanni, don Luca De Chiara, don Giorgio Ghigo, don Giacomo Landoni, don Andrew Lee, don Andreas Scholz y don Philip Stokman. A Giovanni Barrani, Ignazio Beghi, João Brito, Matteo Pagani y Martino Zavarise.


viernes, 12 de mayo de 2023

Presentación de El Sentido Religioso


Presentación del Sentido Religioso en Asunción 

Viernes 12 a las 20 h.
Casa Cultura y Fe.
Comunión y Liberación Paraguay

lunes, 27 de marzo de 2023

PASCUA 2023. EL MANIFIESTO DE CL

Caspar David Friedrich

Las palabras del papa Francisco y de Don Giussani acompañan este año una obra de Caspar David Friedrich, «Mañana de Pascua» 






Al hombre que sufre, Dios no le da un razonamiento que explique todo, sino que le responde con una presencia que le acompaña, con una historia de bien que se une a toda historia de sufrimiento para abrir en ella un resquicio de luz. En Cristo, Dios mismo ha querido compartir con nosotros este camino y ofrecernos su mirada para darnos luz. Cristo es aquel que, habiendo soportado el dolor, «inició y completa nuestra fe» (Heb 12,2).

Papa Francisco


Recomenzar es una palabra muy cercana a la palabra cristiana por excelencia: «resucitar», «resurrección». Cuántas veces hemos recordado que, precisamente por eso, la Pascua es el misterio fundamental, ¡cumbre del misterio cristiano! Gracias a Aquel que está entre nosotros cada uno de nosotros vuelve a empezar, cada uno renace, cada uno resurge. Empezar de nuevo es la resurrección que nos devuelve la vida; volver a empezar es la ley del camino que debe marcar nuestro rumbo cada día, hora y momento.

Luigi Giussani


viernes, 13 de enero de 2023

LA CARTA DE PROSPERI DESPUÉS DE UNA AUDIENCIA PRIVADA CON EL PAPA

El viernes 13 de enero, el presidente de la Fraternidad de CL fue recibido por el Santo Padre. El mensaje a todo el movimiento después de su encuentro con Francisco.


Queridos amigos:


Quiero compartir con vosotros la alegría de haber sido recibido en audiencia privada por el papa Francisco el pasado viernes 13 de enero.

He podido contarle el camino que hemos hecho estos meses desde la inolvidable jornada en la Plaza de San Pedro. El Santo Padre ha confirmado la profunda estima que tiene por nuestra experiencia, recordando especialmente su primer encuentro con don Francesco Ricci y cuánto le entusiasmó ya entonces la lectura de los textos de don Giussani, comprendiendo que se trataba de una «espiritualidad para nuestro tiempo». También ha expresado su aprecio por el trabajo que hemos hecho sobre el contenido de su discurso y nos invita a continuar el camino que hemos emprendido, asegurando su disponibilidad para sostenernos.

Además, le he informado del gesto que tendremos en Roma el próximo 20 de enero en favor de la paz en Ucrania junto a Monseñor Paul Richard Gallagher y el director del diario Avvenire, Marco Tarquinio. A propósito de esto, como ya nos dijo el 15 de octubre, me ha reiterado que cuenta con todo nuestro apoyo en su «profecía por la paz».

Por último, el Papa nos pide que sigamos rezando por él y por su misión.


Agradecido de corazón por vuestra amistad, recibid un afectuoso saludo.


Davide Prosperi


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lunes, 2 de enero de 2023

BENEDICTO XVI. «UN VERDADERO GIGANTE DE LA FE»

«Ha sido un padre afectuoso para cada hombre y mujer de nuestra época. Aun llenos de dolor, agradecemos inmensamente a Dios que nos haya donado un amigo y un guía en el camino como él». Las declaraciones de Davide Prosperi.

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sábado, 24 de diciembre de 2022

LA FIESTA DE LA SENCILLEZ DE UN NIÑO

 «La Navidad es ese Acontecimiento que todos esperan: liberarse de la autodeterminación para descubrirse determinados, es decir, afirmados, amados». El artículo de Davide Prosperi en el "Corriere della Sera" el 24 diciembre



El papa Francisco, en su mensaje por la 56ª Jornada Mundial de la Paz, invita a todos a dejar que «Dios transforme nuestros criterios habituales de interpretación del mundo y de la realidad». Frente al mal, la guerra y las muchas contradicciones del mundo de hoy, el Santo Padre nos recuerda que «aunque los acontecimientos de nuestra existencia parezcan tan trágicos […], estamos llamados a mantener el corazón abierto a la esperanza, confiando en Dios que se hace presente».

La Navidad siempre ha sido para todos, también para los que no creen, un momento cargado de alegría y de esperanza. Una esperanza que hoy parece que ya pertenece a un pasado lejano en la memoria. Quedan huellas de buenos sentimientos, pero solo al alcance de quien se los puede permitir, mientras las cosas vayan bien. Pero en los últimos años las cosas no han ido demasiado bien. Escribía el sociólogo Sergio Belardinelli hace unos días a propósito de la Navidad: «Se nos ha secado la esperanza de que algo realmente nuevo pueda irrumpir en nuestra vida para sacarla de su letargo». Habla de una aridez que a nadie se le ahorra y cuando la vida apremia, cuando empiezan a bombardear tu patria o cuando pierdes lo más querido, resulta imposible quedarse indiferente. Hace unas semanas, el columnista Antonio Polito (Sette-Corriere della Sera, 11/11/22) escribía sobre el doloroso funeral de Francesco, un joven hijo de compañeros suyos en el Corriere, y sobre la búsqueda de sentido que una tragedia así genera inevitablemente. Es la misma búsqueda que suscitan las imágenes que nos llegan de la azotada Ucrania o de tantos escenarios de conflicto presentes en el mundo. Polito añade sin embargo que la homilía del sacerdote, impregnada de una viva esperanza cristiana, «alivió el peso de nuestro corazón, enjugó las lágrimas de nuestros ojos, creyentes y no creyentes». Para luego lamentarse: «Qué pena que el mensaje cristiano se haya debilitado tanto en nuestro país». Pero, bien mirado, ¿cuál es el mensaje cristiano? ¿Sobre qué se apoya esta esperanza? Un niño. Es casi de locos pensarlo. La esperanza del mundo se sostiene sobre la cosa más frágil e indefensa que se pueda imaginar. Paradójicamente, sirviéndose de la fragilidad de este niño es como Dios se adentra en la historia de los hombres: «Un Dios, amigo mío, Dios se ha molestado, Dios se ha sacrificado por mí. Eso es el cristianismo», decía Péguy. El origen y el sentido de cada cosa, ese Misterio al que se dirige el corazón buscando respuesta a sus exigencias de verdad, justicia, felicidad y amor, se ha hecho niño, ha venido entre nosotros. No hay un anuncio más esperado que este en toda la historia de la humanidad. Nadie que esté abierto a la posibilidad de que exista una respuesta a esas exigencias puede evitar medirse con un acontecimiento como este.

¿Por qué Dios, como dice Péguy, se ha molestado? Bien pensado, no se me ocurre otra respuesta más que esta: por amor. Por una ternura infinita hacia cada hombre y mujer, hacia ti y hacia mí. Decía don Giussani hablando de la alegría de la Navidad: «Es amor puro, altruismo puro […]. La Navidad es la fiesta del niño –en sentido evangélico–, es decir, de la sencillez. […] Esta sencillez no es más que la transparencia de lo que en el fondo somos: espera de otro». La Navidad nos enseña una sencillez posible para todos, porque desvela la posibilidad de un amor puro, divino, dentro de la vida cotidiana.

Este niño hace nuevas todas las cosas y dona a aquellos que lo reconocen una forma de presencia original capaz de encontrarse con todos. «Estamos llamados a afrontar los retos de nuestro mundo con responsabilidad y compasión», dice el Papa en el citado mensaje. Siendo objeto del amor de Dios que viene entre nosotros, todo cambia. Nace una amistad que no censura ni una coma de la humanidad de cada uno, que no resuelve el mal del mundo, pero que es capaz de un camino de bien porque está segura (¡por ese hecho que ha acontecido!) de que hay un destino bueno. Una amistad segura y al mismo tiempo humilde. La verdadera humildad cristiana consiste, en efecto, en dejarse provocar por las preguntas del mundo para compartirlas con «responsabilidad» y «compasión». Solo por esta razón el cristiano puede verse atraído por el grito de significado que surge ante el dolor, la enfermedad, el límite o la exigencia de amar y ser amado en un contexto donde el sentido de estas palabras parece haberse evaporado. Son muchas las preguntas a las que al hombre de hoy, con toda su sabiduría tecnológica, le cuesta encontrar respuesta, y acaba por refugiarse en un derecho a la autodeterminación que arrastra a la sociedad hacia un individualismo cada vez más estéril (pensemos en la crisis de natalidad). Por otra parte, como decía Romano Guardini, «al abandonar a Dios, el hombre se vuelve incomprensible para sí mismo».

La Navidad, en cambio, es ese Acontecimiento que todos esperan: liberarse de la autodeterminación para descubrirse determinados, es decir, afirmados, amados, por Aquel que buscamos desde el primer llanto que emitimos nada más salir del vientre de nuestra madre. «¿Quién eres tú que llenas mi corazón de tu ausencia, que llenas toda la tierra de tu ausencia?», recita un hermoso verso del poeta Pär Lagerkvist. Ese «Tú» se ha revelado. De ahí puede nacer verdaderamente la semilla de una paz verdadera. Como recordaba don Giussani a los jóvenes que le seguían: «Tenemos que admitir que es inigualable que el cristianismo diga que Dios se ha hecho hombre, y que permanece en medio de esta compañía de amigos». Sí, es inigualable, pero posible.

Davide Prosperi